📖 Las Huellas de Sotileza
El pescador de corazón limpio
Personaje · Calle Tío MechelínSi en la novela de Pereda hay un personaje que nos recuerda lo mejor de este barrio, ese es Tío Mechelín. Frente a la dureza de los Mocejón y la brutalidad de Muergo, él representa al marinero pobre pero decente: trabajador, solidario y de corazón limpio. Y su nombre está hoy en una calle del Barrio Viejo del Barrio Pesquero.
Así presenta Pereda a Mechelín, con una descripción que es todo un retrato:
«Mechelín era risueño, de buen color, más bien alto que bajo, de regulares carnes, hablador, y tan comunicativo, que frecuentemente se le veía, mientras echaba una pipada a la puerta de la calle, referir algún lance que él reputaba por gracioso, en voz alta, mirando a los portales o a los balcones vacíos de enfrente...»
Era «algo caído de cerviz y encorvado de riñones», pero aquella encorvadura era «obra de los rigores del oficio, no dejadez y abandono del ánimo y del cuerpo». Aseado, bien afeitado, de patillas y pelo grises, «entonaba, no muy mal, a media voz, algunas canciones de sus mocedades, y sabía muchos cuentos».
Mechelín vivía con su mujer, tía Sidora, en la bodega —la planta baja— de una casa de la calle Alta. Una de esas casas del Santander marinero donde cabían catorce familias, «cada una en su agujero correspondiente, con sus artes de pescar, sus ropas de agua, sus cubos llenos de agalla con arena, para macizo, sus astrosos vestidos...».
Tía Sidora, bajita y rechoncha, vestida con aseo aunque con pobreza, con pañuelo a la cofia sobre el pelo, era curandera y comadrona a ratos, y «nadie celebraba como ella las gracias de su marido». El matrimonio, ejemplarmente avenido, no tuvo hijos.
El momento cumbre de Mechelín en la novela es la acogida de Silda —la futura Sotileza—, la huérfana que escapaba del maltrato de los Mocejón. Mechelín y Sidora la recogieron «siquiera hasta mañana», y aquel mañana se convirtió en su hogar.
Cuando el Cabildo quiso pagarle por mantener a la niña, Mechelín no aceptó dinero. Pidió otra cosa:
«Mano y autoridad» para poder protegerla.
No actuaba por interés, sino por humanidad. Y esa dignidad es lo que hace grande al personaje.
En una escena, mientras Mechelín trabaja los aparejos de pesca, Pereda nos muestra la palabra «sotileza»: el alambre fino donde va el anzuelo. Ese término marinero —un hilo casi invisible pero esencial— acabó unido al apodo de Silda y al título de la novela.
Tío Mechelín, sin saberlo, estaba tejiendo el nombre de todo un barrio.
Mechelín era «compañero en una de las cinco lanchas que había entonces en todo el Cabildo de Arriba», y en la novela se le tiene por «el mejor patrón de lancha» del gremio. Era también tío carnal de Muergo, el raquero que da nombre a nuestra Plaza de Muergo; una relación complicada, porque él y Sidora hubieran querido ayudar más al crío, pero el ambiente familiar era difícil.
Nuestra calle Tío Mechelín, en el Barrio Viejo del Barrio Pesquero, es hoy una calle tranquila. Conecta la calle Marqués de la Ensenada con la Plaza de los Cabildos, la Plaza de Muergo y la Avenida Sotileza.
En ella estuvieron algunos de los comercios más queridos del barrio: la carbonería de Chencho, la tienda de ultramarinos de la Isabel y Genio y el Bar Gorio. El restaurante Los Tresmallos, anteriormente Chaquino/El Pescador, es hoy el Nuevo Vivero. Y también están activos la Panadería Elechino y el restaurante La Gruta de José, antiguo Bar Gorio, aunque ya solo conserva la entrada por la Plaza de los Cabildos.
Cuentan los vecinos que durante un tiempo las placas de la calle decían «Calle Tío Michelin» —un error imperdonable del Ayuntamiento de Santander que se subsanó después de que el barrio lo reclamara.
Y hay un detalle que la hace aún más especial: en el número 4 de esta calle nació Carmelo, el primer niño nacido oficialmente en el Barrio Pesquero. Su nacimiento quedó registrado el 28 de julio de 1946 — un acontecimiento de honda trascendencia para una comunidad de pescadores que intentaba reconstruir su existencia y su arraigo sobre los inhóspitos arenales de la dársena de Maliaño. Carmelo era hijo de Laureano, conocido en la barriada como «El Moya», y de «La Lola». El 28 de julio de 2026 cumplió 80 años.
Nació en el número 4 de la calle Tío Mechelín el 28 de julio de 1946.
Leer la historia de Carmelo →Porque si algo tenía Tío Mechelín, además de buen corazón, era nombre propio.
Calle Tío Mechelín en la época en que nació Carmelo.
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Obra | Sotileza (1885), José María de Pereda |
| Descripción | «Risueño, de buen color, más bien alto que bajo, de regulares carnes, hablador» |
| Familia | Marido de tía Sidora; tío carnal de Muergo |
| Escena clave | Acoge a Silda: pide «mano y autoridad», no dinero |
| Oficio | «El mejor patrón de lancha» del Cabildo de Arriba |
| Simboliza | El marinero pobre pero decente, de corazón limpio |
| Vivienda | La bodega (planta baja) de una casa de la calle Alta |