📖 Las Huellas de Sotileza
La cara áspera de «Sotileza»
Personaje · Calle Mocejón
No todos los nombres que Pereda dejó en Sotileza son nombres amables. El Tío Mocejón es, seguramente, el más duro de todos: un marinero viejo del Cabildo de Arriba al que el novelista retrató sin piedad. Su nombre es hoy una calle del Barrio Pesquero, y esa calle también forma parte de nuestra memoria.
Mocejón vivía en la calle Alta, en un quinto piso, y era ya un hombre mayor cuando la novela lo retrata: chaparro, rudo, sucio y de pocas amabilidades. Pereda lo dibuja casi como una caricatura amarga del Santander marinero más pobre, ese que no sale nunca en las postales y que sobrevivía a base de remar, faenar y aguantar.
No era, sin embargo, un desgraciado sin oficio: tenía una barquía propia. Y eso, en el mundo del cabildo, daba peso.
Con Mocejón vivían su mujer, la Sargüeta, y sus hijos, Carpia y Cleto. En aquella casa entró Silda —la niña huérfana que da nombre a la novela—, pero no por caridad: el Cabildo pagaba por su manutención. La familia acogía a la niña y cobraba por ello.
En la práctica, Silda creció allí trabajando y sin cariño. La Sargüeta y Carpia la trataban con dureza; el único que se salva en aquella casa es Cleto, trabajador y de buen corazón. Pereda no escribió un cuento: escribió la vida de quienes no podían elegir dónde caían.
Mocejón era dueño y patrón de su barquía. Eso le permitía cobrar dos partes de la pesca —una como patrón, otra como propietario— y le daba una posición dentro del cabildo que su pobreza no le habría dado de otro modo. De ahí venía también la soberbia de la casa: la sensación de ser algo más que los demás.
Era la Sargüeta quien cobraba el pescado los sábados, al costado de la barquía, en cuanto volvía de la mar. En aquella casa el dinero lo llevaba ella.
Mocejón representa la cara más áspera del viejo mundo marinero: la pobreza sin ternura, el interés y la dureza de una vida en la que los débiles podían acabar vendidos.
🧵 Hilo de Barrio
La calle Mocejón está en la zona del Barrio Nuevo. Conecta la calle Marqués de la Ensenada con la Avenida Sotileza, y tiene también conexión a Entrepatios y a la Plaza de los Cabildos: es decir, se cruza a diario con la vida entera del barrio.
En la calle hubo comercio desde el principio, en el lado que comparte con «La Plazoleta». Hoy siguen abiertos el Restaurante La Gaviota, la Marisquería Casa José y la Bodega Chiqui —la que todo el mundo conoce como el «Bar de Adriano», y que antes fue de su padre, el famoso «Bar de Esteban»—; y de otras épocas se quedaron por el camino el Estanco («de la Mari») y la tienda de ultramarinos de Ovidio y Esperanza. Antes que ellos, la tienda la tuvo Puchades, y también hubo una sastrería.
José Povedano fundó el Restaurante/Bar Casa José en el local que fue el Bar de Julián; y antes de ser bar, aquello fue una tienda de ultramarinos de la cadena Spar, gestionada por Panchi y Abundio —sí, los de La Gaviota—.
Como todas las calles del barrio, ha ido cambiando con los años: las fachadas vuelven muy poco a poco al blanco de siempre, ese color con el que el Barrio Pesquero aprendió a mirar al mar.
Mocejón da nombre a esta calle porque el Barrio Pesquero quedó unido, desde su nacimiento, al mundo de Sotileza: en documentos de la Cofradía de Pescadores aparecen «Barrio Pesquero Sotileza» y «Barrio Sotileza», y el poblado llegó a llamarse oficialmente «Poblado de Pescadores de Sotileza».
Conviene decirlo claro, porque es parte de la verdad: el Mocejón de Pereda era del Cabildo de Arriba, de la calle Alta; nuestro barrio no existía cuando se escribió la novela. El nombre de la calle es un homenaje literario a un mundo —el de los cabildos y las barquías— del que salieron las familias que crearon «Puerto Chico» y que después fueron trasladadas a nuestro «Barrio Pesquero».
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Obra | Sotileza, de José María de Pereda |
| Dónde vivía | Calle Alta, quinto piso (Cabildo de Arriba) |
| Familia | La Sargüeta (mujer); Carpia y Cleto (hijos) |
| Oficio | Marinero del Cabildo de Arriba; dueño y patrón de una barquía |
| En la novela | Acoge a Silda porque el Cabildo paga sus gastos; la niña crece sin cariño |
| Simboliza | La cara más áspera del viejo mundo marinero |
| Relación con el barrio | Da nombre a la calle Mocejón (Barrio Nuevo) |