Calle Tío Mechelín 2. Vecinas sentadas en la calle, Lupe «La Chulilla», su hermana «Carmina» y su amiga «Lupita».
En el Barrio Pesquero hubo siempre gente a la que casi nadie llamaba por su nombre completo. Bastaba un apodo —El Norte, La Chulilla— y todo el mundo sabía de quién se hablaba.
A veces venía por una forma de ser; otras, por una anécdota, por la familia, por el oficio o simplemente por cómo te iba bautizando el barrio con los años.
Los apodos eran casi otra manera de hacer vecindad. Bastaba decir uno de esos nombres de toda la vida y detrás venían una persona, una casa, una escalera, una historia y hasta una forma de estar en el mundo.
“Los apodos eran casi otra manera de hacer vecindad.”
En barrios como el nuestro, los apodos también son memoria. Cuando se pierden, no se pierde solo una palabra: se pierde una forma muy nuestra de reconocernos. Y con ella, una parte pequeña pero valiosa del alma del barrio.
¿Qué apodos recuerdas del Barrio Pesquero?
Los apodos que nos contasteis
Cuando publicamos esta historia en Facebook, el barrio se reconoció en ella. Estas son las familias que salieron a contar su apodo, con sus propias palabras:
Los Charabetos«El de mi familia era los charabetos». Lo cuenta César Fungueiriño.
El Mudo«Era mi abuelo Fermín». Lo cuenta Asun Ordierez.
Los Torropi«A nosotros los torropi». Lo cuenta Mamen Pérez.
Los Caines«A nosotros nos dicen los caines». Lo cuenta Javier Fernández.
Los Chirles«A la familia de mi padre los chirles». Lo cuenta Luisa Galdeano.
Los Zorrilla«Los Zorrilla, por el apellido». Lo cuenta Curro Zorrilla.
La Andaluza«Así decían a su abuela». Lo cuenta Conchi de Celis.
Los nietos del Matao«A nosotros los hijos del Manquín o los nietos del Matao». Lo cuenta Luis Miguel Trueba.
Los Carabas«A nosotros los carabas». Lo cuenta Francisca Martín.
Los Tonetti«A nosotros, por mi abuelo, los tonetti». Lo cuenta Conchi de Celis.
Los Pepinillos«A nosotros pepinillos, por mi padre». Lo cuenta Manuel Gómez.
Los Campelos«A la mía, los Campelos, por mi abuela materna, la Fidela». Lo cuenta Elisa Pérez.
La Paloma«Mi abuela y mi madre, “la Paloma”. Salió el apodo porque mi abuela bajaba por Puertochico con los delantales blancos muy limpios, hasta que una comentó: “Ahí va la Celia, que parece una paloma”». Lo cuenta Salvador Martínez.
Fuentes:
Testimonios y aportaciones de vecinos y vecinas del Barrio Pesquero, recogidos en la publicación de Facebook sobre los apodos (13 de septiembre de 2026): Asun Ordierez, César Fungueiriño, Mamen Pérez, Javier Fernández, Luisa Galdeano, Curro Zorrilla, Conchi de Celis, Luis Miguel Trueba, Francisca Martín, Manuel Gómez, Elisa Pérez y Salvador Martínez.
Fotografía: archivo familiar de Mario Graña — Calle Tío Mechelín, 2.
Autor: José Mario Graña.
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